Tarta de queso y confitura de tomate

Tarta de queso y confitura de tomate

La Tarta de Queso o Cheescake es un postre hecho a base de requesón o queso crema. Es uno de los postres más conocidos del mundo, y quizás uno de los más antiguos que utilizan lácteos. Sus orígenes se remontan a la Antigua Grecia y aunque su receta se ha ido modificando durante los años, su base es siempre la misma.

Te proponemos dar una vuelta a la Tarta de Queso  más tradicional agregando confitura de tomate.

Ingredients

  • 1 paquete de galletas María
  • Coco rallado
  • 250 gramos de mantequilla
  • 2 terrinas de queso crema (tipo Philadelphia o similar).
  • 300 gramos de nata para montar
  • Confitura de tomate (unos 250 gramos aproximadamente)
  • 6 hojas de cola de gelatina

Elaboration

La base

Comenzaremos preparando la base de la tarta que en este caso será de galleta, para ello trocearemos las galletas hasta reducirlas a polvo y después verteremos la mantequilla, que habremos calentado previamente, hasta formar así una pasta homogénea.

Tras esto añadiremos un par de cucharadas (o al gusto) soperas de coco rallado y removeremos para que se mezcle con la masa.

Una vez lo hayamos mezclado todo procederemos a colocarlo en el molde, molde que previamente habremos forrado con papel de cocina. Prensaremos la masa de forma que quede extendida por todo el soporte y de forma uniforme sentando así la primera capa de la tarta.

El relleno

El relleno para la tarta es el básico de prácticamente casi cualquier tarta de queso de las que no necesitan hornear.

Comenzaremos echando en agua 4 hojas de gelatina, y mientras estas se ablandan iremos derritiendo a fuego lento el queso crema. Una vez que este esté derretido reservaremos y añadiremos las tiras de gelatina que estarán ya blandas.

Procederemos entonces a  montar la mitad de la nata suavemente y sin que se nos pase, solo un poco, de modo que coja cuerpo pero que conserve algo de liquidez, tiene que quedarnos simplemente cremosa, la añadiremos al queso crema que teníamos reservado y con mucha suavidad verteremos poco a poco el resto de la nata, a la que habremos añadido previamente 2 cucharadas soperas de azúcar.

La mezcla nos tiene que quedar con cuerpo, no líquida, removeremos con suavidad y procederemos a verterla en el molde con mucho cuidado. Un buen truco para que la base no sufra las consecuencias del vertido es colocar una cuchara sopera y tratar de verter el líquido en la cuchara de modo que esta frene el golpe al caer la mezcla.

Una vez hayamos echado el relleno en el molde, moveremos éste con cuidado para que todo el relleno quede situado de modo uniforme y procederemos a dejar enfriar en la nevera hasta que el queso haya quedado completamente cuajado.

Normalmente a las 2 o 3 horas ya suele estar terso el relleno y se puede proceder a echar la última capa.

La cobertura

Para la última capa echaremos las dos hojas de gelatina que nos quedan en agua y procederemos a verter la confitura en un cazo para derretirla lentamente, de modo que poco a poco se vaya haciendo líquida, si es preciso se puede añadir una pizca de agua para ayudar a aligerarla o si vamos a hacer corto para estirarla un poco más.

Una vez esté derretida añadiremos la gelatina y removeremos hasta que quede disuelta en la confitura, la dejaremos enfriar unos minutos y tras esto ¡ya está lista para que la echemos en la tarta! Con mucho cuidado la iremos vertiendo poco a poco de modo que quede completamente extendida sobre el relleno de queso, la meteremos en la nevera para dejarla enfriar y en unas horas estará lista para comer.